domingo, 4 de septiembre de 2011

ce n'est pas un boycott

mientras veo sexo en nueva york y ojeo las colecciones de otoño-invierno para esta temporada, resurge una duda que siempre ronda mi mente; o por lo menos lo ha hecho desde que descubrí mi amor por la moda.

¿qué opinamos acerca del fenómeno de las modas, o mejor dicho, las tendencias? ¿qué consecuencias tienen para el individuo en particular?


supongo que todos nos hemos dado cuenta de que las modas son cada vez más fugaces. cada temporada se lleva un color, un peinado, una altura de tacón y una anchura de pantalón; y como consecuencia de este ritmo frenético, nos vemos obligados a actualizar nuestro armario cada tres meses para hacer hueco a las nuevas tendencias. de acuerdo con ese modelo, nos gastamos cientos (o miles) de euros, sólo por ir a la última.

cada temporada, los diseñadores intentan diferenciar su marca innovando, las más importantes revistas descartan las viejas tendencias y abrazan las nuevas, y las grandes cadenas como zara y h&m se lanzan a copiar las prendas claves de la temporada, creando un estilo uniforme que se impondrá sobre una enorme parte de las mujeres y chicas de una ciudad o de un país entero.

semanas después, caminarás por la calle y se dará el ya clásico fenómeno de poder contar unas veinte chicas, todas con el mismo modelo camiseta, en el mismo color. en una ciudad como madrid esto pasa tan a menudo que nada mas entrar en zara se pueden señalar con el dedo las prendas que van a ser las estrellas de la temporada; esas piezas de ropa que en el plazo de dos semanas estarán repartidas por toda la ciudad y que verás todos los días durante los próximos tres meses.

esto siempre hace que me pregunte: ¿qué ha pasado con el deseo de originalidad? ¿es ahora más importante ir a la moda (o sea, llevar lo que todo el mundo lleva) que destacar o diferenciarte? ¿acaso zara ha acabado con nuestra voluntad de ser diferentes; de tener un estilo propio?

es curioso; poco a poco me voy dando cuenta de que muy poca gente llega a tener cierto estilo propio. de hecho, las chicas de hoy en día tienen un "estilo zara" o "estilo pull&bear", lo cual, una vez más, transforma la unicidad en algo masivo; en algo impersonal.

no es que esté en contra de la llamada "democratización de la moda", pero de vez en cuando echo de menos que la gente reivindique su estilo, algo que les diferencie de los demás. y poco a poco empiezo a observar que cuanto menos sigues las tendencias, tienes un estilo cada vez más único.

y no hablo de pertenecer a un estilo (ser grunge, ser moderno, ser preppy...) sino de crearte a ti mismo una silueta que te diferencie, una manera de vestirte, de llevar la ropa que indudablemente recuerde a ti y te identifique con ello. es, al fin y al cabo, lograr trasladar la persona que eres a tu ropa y con ello transferirle un poco de tu personalidad. cómo vistes debería hablar de quién eres, no de dónde compras.

con ello no quiero hacer un llamamiento a hacer oídos sordos a la moda, pero sí quiero impulsar a una reflexión acerca del sentido de seguir una tendencia sólo porque es tendencia. si una temporada se llevan las pieles de colores, y al año siguiente se llevan los tejidos metalizados no tenemos por qué ir al zara más cercano a comprar un abrigo de pluma rosa y unos leggings plateados.

creo que la manera realmente inteligente de abordar el ritmo frenético de la moda es ser selectivo y, ante todo, crítico; ponerle un filtro a nuestro gusto. teniendo en cuenta que de cada temporada salen unas veinte tendencias, es casi seguro que siempre vamos a encontrar cosas de nuestro gusto, adecuas a nuestro estilo; incluso encontraremos algo nuevo e inesperado que incorporar a nuestro armario.

construirnos un fondo de armario, un buen y variado fondo de armario, temporada tras temporada, es lo que ayuda a crearnos un estilo. no pasa nada por empezar el verano con el mismo vestido con el que empezaste los últimos tres veranos; al fin y al cabo si ese vestido te gusta, te sienta bien y te hace sentir bien, ¿a quién le importa que ese tipo de escote esté pasado de moda?

cuando uno se siente a gusto en su ropa, se nota, transmite una energía especial. y el placer que proporciona llevar una camiseta que nadie más tenga es mucho mayor que el de tener la camiseta de la temporada. al fin y al cabo, dentro de un año, la primera seguirá siendo única mientras que la segunda será una simple camiseta pasada de moda.

la ropa, la manera en la que vestimos, es la mejor manera que tenemos de mostrarle al mundo a primera vista quiénes somos. en ese aspecto, distinguirse, ser original, demuestra por nuestra parte cierto interés por no rendirse ante el conformismo y querer identificarnos como lo que somos: una persona única.

supongo que muchas veces hemos confundido la democratización de la moda con la uniformidad del estilo, y como consecuencia se ha perdido el concepto de originalidad, incluso se ha vulgarizado. pero no tiene por qué ser así.

en su día ya hice un llamamiento a ser diferentes, o más bien fieles a nosotros mismos, sin importar la moda o lo que diga la gente. el talento en el vestir, o el estilo, reside en saber llevar la prenda de última temporada con algo de años atrás. es como el high-low (llevar algo de una súper marca con algo barato), pero sería más bien "in-out", llevar algo que está de moda con algo que no.

crear un estilo propio es una ardua tarea. rara vez podemos ser únicos y exclusivos (siempre y cuando hablemos de cifras con menos de dos ceros), pero no es algo imposible. se logra con tiempo, paciencia, experiencia y dedicación; es un proyecto de por vida, pero da resultados de lo más gratificantes; ¿una foto en the sartorialist, maybe? ¿no sería estupendo? :)


(en la foto de arriba, el escaparate de miu miu en nueva york, by clara moreno)

2 comentarios:

carmen dijo...

ME ENCANTA. De principio a fin. Londres es genial en ese sentido,me vuelve loca la mezcla de gente,de culturas,de gustos,..aunq quizas unas orejas de gato a plena luz del dia sean demasiada originalidad jaja Ayy luisus te echo de menos!

Andrés dijo...

Creo que siempre tiene algo que ver con lo que diga la gente; sin una sociedad que pueda plantarse a opinar sobre ti, tu aspecto e identidad, no habría modas, estilos, ni necesidad de ornamentarse ni plasmar nuestra identidad, ¿no? De hecho ni de tenerla.
¿No es lo mismo, al final, querer diferenciarse en el grupo de la exclusividad y alternatividad, que querer diferenciarse en el de los que siguen las macrotendencias? Creo que son sólo dos maneras equivalentes de fondo (se sirven de la estética), de entre las múltiples en las que nos repartimos todos, de dibujarse y posicionarse en el entorno social; no sólo una expresión estética sin más. Lo cual lo hace mucho más interesante.

Enhorabuena por el blog, muy tuyo!