miércoles, 6 de octubre de 2010

the paris diaries: chapter three

THE FASHION SYSTEM.
jueves 30 de septiembre.
17:35
place vendôme.

me encuentro sentada en plena place vendôme, pies en alto, cámara descansado y dispuesta a relatar mi día de hoy; sin duda el día mas fructífero que he vivido hasta ahora en parís.

tras mirar ayer el calendario de desfiles, descubrí que hoy era el turno de zac posen y balmain, dos apuestas seguras a la hora de encontar editoras, modelos y todo tipo de fashionistas entrando y saliendo del desfile. por lo tanto, decidí dedicar mi día entero a rondar las puertas de el hotel westin (para zac posen) y el gran hotel (para balmain).

11:00. desfile de zac posen en el hotel westin de parís, rue castiglione.
mi primer propósito del día era simple: levantarme a las nueve de la mañana para poder estar dos horas después en la puerta del desfile. bien, primer propósito fallido: en un acto máximo de pereza me revelé contra mi despertador y acabé levantándome a las diez, por lo tanto ya sólo me daba tiempo a ir a la salida del desfile.

desayuno, me ducho y toca vestirse: decido sacar los tacones de la maleta y darles una oportunidad. así que decidida me encaminé hacia el hotel westin que afortunadamente se encontraba cerca de mi casa.

ahora bien, poned atención: cuando te encuentras en una zona próxima a la celebración de un desfile, y de repente notas que de toda la gente que recorre tu misma calle el 80% parecen recién salidos de una revista no cabe duda; el desfile ha acabado y la gente está saliendo ya hacia el próximo. ¿conclusión? llego tarde.

medio corriendo por la rue rivoli de la cual salía la calle a la que me dirigía me debí cruzar con unas diez modelos (facilmente reconocibles por su altura, delgadez peinado estrambótico y maquillaje de feria recién sacados del desfile). todo tipo de mujeres subidas a unos altísimos y maravillosos tacones hablaban por su blackberry y eran recogidas por mercedes negros. ah, la maravillosa vida de la editora de moda...



por fín, llego al hotel, cuyas puertas están totalmente rodeadas por gente. tanto curiosos como bloggers como fotógrafos profesionales se agolpabam en la puerta disparando los flashes a cada persona que bajaba la escalera y salía a la calle. como buena novata en el asunto, al principio me limité a observar como era el procedimiento: si pedían permiso, si la foto era exclusiva, si la gente realmente reconocía a quién sacaba la foto...

así descubrí los dos primeros mandamientos de una fashion week:
1) uno pregunta, veinte disparan: así se consigue una foto; una vez que una de las mil personas con cámara se acerca al sujeto y le pide una foto, todos los demás se sitúan alrededor y disparan también. no hay exclusividades en las fotos a parte del ángulo en el que te sitúes.
2) no hay que saber quién ni qué: si te gusta un bolso, unos zapatos o el look entero de una persona saca la foto y pregunta qué lleva puesto. siempre habrá alguien con una libreta enumerando los mil diseñadores de las mil capas que lleva puestas una fashionista; a ellas no les importa repetirte cien veces que llevan chanel, créeme, no hay nada de qué avergonzarse. tampoco es un tabú pedir que te deletreen 'roslyakova', todos somos humanos.


así que una vez estudiado el funcionamiento, me apunté al bombardeo. quedaba poca gente por salir del desfile pero incluso la persona más anónima llevaba unos zapatos maravillosos, así que nadie pierdía la oportunidad de tirarse al suelo para obtener un buen plano de unos louboutin.

de repente, y cuando ya había perdido la esperanza de que toda socialite/editora/modelo quedase ahí dentro, salió leigh lezark. ahora, si me lo preguntais yo os diré sin remordimientos que no sé a lo que se dedica esta mujer. lo único que conozco de ella con certeza es que es la chica del momento: una de las musas de karl, asistente incondicional a todos los desfiles y fiestas más glamurosas y que tiene un armario más que envidiable.


por lo tanto los que aún quedabamos ahí nos acercamos y sacamos unas fotos mientras ella hablaba con una de las modelos del desfile (véase el pelo y el maquillaje; inconfundibles). sin inmutarse lo más mínimo por el hecho de que diez desconocidos anduviesen acosando a sus zapatos, leigh sonrió, se montó en su coche negro y se fue.

minutos más tarde aparecía entre nosotros el "blogger-ideal"; aquella persona a la que todos los bloggers esperan cuando van a este tipo de eventos. sigo desconociendo quién era, pero desde luego identifiqué su 2.55 de chanel y sus botas de rick owens. todos nos avalanzamos a pedirle a esta musa una foto y, oh la la, aquí se dió la evidencia: esta chica era una profesional de las fashion weeks.

por si su genial estilismo no lo había dejado claro, no hizo falta más que verla posar para darse cuenta de que ella ya estaba acostumbrada a el acoso bloguero. posando como si se tratase de un reportaje para vogue, fue enseñando su bolso, su chaqueta y sus zapatos y girándose de manera que cada uno de los fotógrafos tuviésemos un buen plano suyo. no cabe duda: el que sabe, sabe, y ella sabía. ¡magnifique!




supongo que a partir de este momento me di por introducida en el sistema; una cosa importante a aprender es que en el mundo de la moda una foto es un cumplido, un reconocimiento. cuando pasas tres horas delante de un espejo para estar maravillosa, que diez personas quieran una foto tuya es la mejor recompensa.

y cuando estaba apuntonto de irme apareció LA modelo. la protegida de anna wintour, reina absoluta de las pasarelas, cara inconfundible de dior y una hablitual en todas las vogues; la estrella del momento: karlie kloss.


como cualquier chica de 17 años salió del hotel con unas botas moteras, un trench y una coleta alta, sonriente como siempre, y en seguida se puso a atender a las cámaras de televisión que le demandaban una entrevista. tras un par de preguntas se montó en su coche y se fue. supongo que ella sí debía ser la última puesto que todo el mundo recogió sus cosas y se marchó.

más que satisfecha decidí encaminarme hacia la ópera, cerca de la cual se iba a celebrar el desfile de balmain. me quedaban un par de horas para comer y pasear un poco así que fui hacia el boulevard haussman. me paré a ver los escaparates de las galerie lafayette que estaban totalmente cubiertos con fotos se gente anónima y bien vestida al más puro estilo sartorialist.



también decidí pasarme por la tienda uniqlo, una especie de zara japonés que había abierto su tienda en parís hacía un año. me habían dicho que tenía unos básicos geniales y que estaba muy bien de precio así que entré a comprobarlo.

en efecto, la tienda estaba llena de jerséis lisos de todos los colores, unos abrigos clásicos preciosos, vaqueros de todas las formas y colores y sobre todo una cola kilométrica para pagar. ¿la razón? uniqlo celebraba un año de presencia en la ciudad parisina y había ofertas del tipo: todos los pantalones a 10€ ó jerséis de cashemere a 40€. me prometí a mí misma volver.

***


hago un descanso de escribir para volver a casa, quitarme los tacones y volver a sentir los pies de nuevo. continuaré con... ¡balmain!, y muchas cosas que contaros. :)

1 comentario:

Anónimo dijo...

nada de fashionistas.... son modadictos que queda mas nacionalista... si... de lista !!
el resto esta muy bien salvo los pantalones de Uniculo, perdon Uniqlo, todos a 10 Euros...algunos !!!

adelante con el blog y visita voces cubanas/claudia Cavelo... para contrarestar