lunes, 11 de octubre de 2010

the paris diaries: chapter four

WHEN THE RAIN COMES.
viernes 1 de octubre.
23:26
avenue gabriel, 8éme.

tras el duro día de ayer (y por duro me refiero a recorrer parís con unos tacones de suela prácticamente inexistente) decidí tomarme una mañana de relax, lo cual implicó recrear un mini salón de belleza en la zona de chicas de la casa, y salir a comer con mis parisiens favoritos.

amaneció lloviendo en la ciudad de las luces, pero para cuando salí de casa volvía a hacer sol así que por si acaso cogí mi gabardina y mi mini paraguas. a las tres de la tarde comenzaba el desfile de dior, que como imaginareis es uno de los grandes eventos de la semana.

se organizaba en el pabellón montado en las tullerías, así que decidí ir andando desde el restaurante; una vez más mi percepción del tiempo y del espacio se vieron distorsionadas y para cuando llegué eran las 15:30.



ahora bien, este era un desfile muy distinto a los que yo había ido hasta ahora. si balmain atrae a mucha gente, dior atrae el doble. a eso le tenemos que sumar el factor espacio. los desfiles anteriores se habían celebrado en hoteles, por lo que, nos gustase o no, el número de espectadores estaba más o menos reducido al tamaño de la calzada.

las tullerías son otro asunto. el pabellón está montado a uno de los lados de la fuente que preside la entrada a los jardines, un lugar más que turístico y accesible. por lo tanto la congregación de personas era tres veces mayor que en cualquier otro escenario posible. y repito: se trata de dior, TODO el mundo estará en allí.

por lo tanto cuando llegué había gente rodeando la puerta, gente rodeando a la gente que rodeaba la puerta y más gente aún. un poco agobiante para ser sinceros. y fue entonces cuando entendí uno de los principios más básicos de la fashion week: ponte tacones.


es tan simple como esto: si mides 1 metro 80, bien por tí, si no súbete a unos buenos tacones que te permitan ver por encima de las 20 cabezas delante tuyo (cabezas que por supuesto están alzadas por tacones... es un círculo vicioso).

pese a ello logré hacerme con un sitio en la puerta y logré ver a los últimos rezagados entrar, como a kate lanphear. poco después el desfile empezaba al ritmo de magnificent de u2. mientras, empezaba a chispear.

cuando el desfile hubo acabado empezaron a salir las primeras personas, y se formó un pasillito de fotógrafos y bloggers por el que iban pasando los asistentes al desfile. yo abandoné mi posición de la puerta y me coloqué en el pasillo, pero una vez más había demasiada gente y se hacía imposible sacar fotos. por supuesto el paraguas era incompatible con la situación así que todos nos resignamos a mojarnos.



el pasillito se fue dispersando y tuve la oportunidad de ver a algunas de las modelos que salían del desfile como coco rocha, maquilladas y peinadas al más puro estilo galliano. pero empezó a llover más y más así que me las apañé para ponerme la gabardina, tapar la cámara, abrir el paraguas y salir rumbo a casa. de todas maneras no quedaba mucha más gente por salir...




una vez en casa tenía que ducharme y cambiarme para mi nuevo reto de la fashion week: la fiesta en colette. para aquellos que no sepan qué es colette, yo lo definiría como una tienda de parís que reúne los diseños de las marcas más chic del momento así como libros, cámaras y accesorios geniales y muy originales. ¿un cliente más que habitual? karl lagerfeld. todo queda dicho.

el caso es que hermés ha diseñado varios modelos de su mítico pañuelo carré para colette y esta noche se celebraba el lanzamiento. tuve la enorme suerte de ser invitada (¡mil gracias, bea!) por mi familia parisina, así que iríamos mis mellizas de acogida, una amiga suya y yo.

el primer dilema: el 'dress code'. supungo que si eres dree hemingway y vas a estas fiestas cada tres días no supone un problema, pero para nosotras era todo un misterio qué ponernos. ¿es mejor ir elegante ó casual? ¿tacones o zapato plano? ¿pareceremos demasiado pequeñas? yo decidí que ante la duda lo más apropiado sería optar por la sencillez (también apodado como minimalismo, que suena mucho mejor): una camisa, un jersey cámel, pantalones negros y unos buenos tacones sumado a una gabardina, un carré (bien sûr) y una coleta alta.

como llovía a cántaros tuvimos el privilegio de que nos llevaran en coche y tras reunirnos con el cuarto miembro del equipo entramos en colette, cogimos champagne y miramos a nuestro alrededor. todas pensábamos que iba a ser algo incómodo; al fín y al cabo, teníamos entre 17 y 19 años y no sabíamos muy bien que hacer.

sin embargo según la gente iba llegando, la fiesta se animó más. en ningún momento nos sentimos incómodas, al contrario, había gente de todo tipo, edad y condición, y entre ellos buen ambiente y ganas de diversión. incluso coincidí con una señora que afirmaba tener mi mismo carré; las dos concluímos que era un modelo precioso.


como atracciones de la fiesta: el clásico fotógrafo, cócteles, un "photocall" donde unas chicas te colocaban un carré y te sacaban una foto polaroid de recuerdo, un pac que incluía una revistita con fotos de street style con carrés, pegatinas y una chapa preciosa... ¡incluso un dibujante que hacía caricaturas! también había una divertida plataforma a la que te subías, se encendían luces y sonaba un gran ¡WIN! al más puro estilo feriante.




evidentemente nosotras nos apuntamos a todo lo posible y aproveché para sacar unas cuantas fotos de lo que era una foto al más puro estilo de las últimas páginas de vogue (¿sabéis de cuáles os hablo?). en cuanto a la ropa, cada uno iba de una manera; desde vestidos de cóctel hasta vaqueros y camiseta. la más espectacular fue esta mujer cuyo tocado ya había acaparado todos los flashes en dior. prestad especial atención a su collar, una auténtica locura.


así transcurrió la fiesta de dos horas y media, divertida y de lo más original, fue una experiencia genial. acabada la velada nos dirigimos en metro a casa donde nos esperaba una gran ensalada de arroz y mi hermanastra que acababa de llegar a parís.

mañana es el gran día: el desfile de victor & rolf, y aún no sé que ponerme. se acerca el gran día... ¡hasta entonces! :)

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