jueves, 14 de octubre de 2010

the paris diaries: chapter five

esta entrada va dedicada a jaime, que ha hecho posible para mí esta increíble experiencia que recordaré siempre. ¡un millón de gracias!

SHOWTIME!
sábado 2 de octubre.
19:35
avenue gabriel, 8éme.

después de dormirme una profunda y muy necesitada siesta procedo a narrar para vosotros LA experiencia de esta semana. pero empecemos por el principio...

por primera vez desde que llegué a parís (vale, desde mucho antes) mi hermanastra clara y yo madrugamos con el fin de ir al grand palais a ver la exposición sobre monet junto con mi padre. como en parís hay más cosas que moda, hicimos el mayor de los sacrificios y dedicamos las primeras horas de la mañana a instruirnos e inspirarnos de la mano de claude monet.

a la salida nos dirigimos a una terraza a tomar uno (o varios) cafés. allí fue cuando recibí la llamada que había estado esperando dos días: al otro lado del teléfono estaba la gran clementine, en cuyas manos estaba mi acceso al desfile de victor & rolf.

tras varias indicaciones acerca de cómo reunirnos llegamos al acuerdo de que nos veríamos a las 12:30 en la puerta del desfile (en el mismo pabellón que el de dior) y conmigo vendría clara. ahora sólo quedaba una cosa por planificar: mi modelito, para variar.

pero aún teníamos tiempo, así que hasta las 11:30 aprovechamos para ir a ver a unos amigos diseñadores que exponían su colección en una feria de diseño celebrada en el palacio de la bolsa. ya que estábamos allí, aproveché para echar un vistazo a las propuestas y expositores.

todo hay que decirlo, hubiera pagado por tener mi cámara allí (la había dejado en casa; imperdonable). había diseños verdaderamente brillantes, entre los cuales vi muchas gafas de sol psicodélicas, unos bolsos de piel de colores preciosos o una colección de ropa al más puro estilo de rick owens. me hubiese gustado mucho enseñaros este lado desconocido de la fashion week; es algo muy distinto de todo el glamour del front row pero había algunas cosas con mucho futuro (en mi opinión) y que yo estaría encantada de llevarme a casa.

pero por desgracia no tuvimos tiempo de profundizar mucho en la materia: teníamos que volver a casa, (pensar cómo) vestirnos e ir rumbo al desfile. el destino quiso ayudarnos y pudimos coger un taxi justo a la salida de la bolsa (creedme, esto es un suceso inédito tratándose de parís) y llegamos a casa a tiempo.

tras maquillarme y peinarme logré escoger mi ropa con la ayuda de clara, que llevaba vestida desde hacía media hora; ambas nos pusimos nuestro bombín negro (lo que llamábamos "la jugada bombín"), cogimos nuestras respectivas cámaras y metimos los tacones en los bolsos - habíamos decidido llevar a cabo la táctica garance doré.

nos dirigimos a las tuleries y en el último banco de los campos elíseos nos cambiamos los zapatos y nos adentramos en el círculo de la moda que, una vez más, estaba abarrotado de gente. me reuní con clementine, la cual nos entregó los pases de all access, y entramos atravesando las mismas verjas a las que yo me había pegado para el desfile de dior. durante unas horas pasamos de ser outsiders, a insiders de la moda.


a la puerta del pabellón un hombre sacaba fotos a todos los asistentes, y una vez que entramos todo se volvió oscuro. entre la masa de gente que intentaba encontrar su sitio, nos dirigimos a dos ayudantes que eran parte del staff. nos indicaron cómo llegar al pasillo donde tendríamos que estar así que subimos las escaleras pasando al lado de la pasarela, cambié el objetivo de la cámara y miré a mi alrededor.


¿cómo es el interior de un desfile? la pasarela recorría el pabellón entero, y a los lados unas 15 filas a cada lado en forma de gradas. al final de la pasarela había una masa enorme de fotógrafos que se preparaban para el gran momento.

todo el mundo que entraba y se sentaba era moderno, iba bien vestido y era guapo (como observó clara, hasta el staff eran guapos); todo el mundo parece alguien importante o un gran editor. poco a poco iba entrando la gente, y a aquellos del front row les seguían grandes cámaras de televisión y unos cuantos fotógrafos.



así vimos pasar a gente como grace coddington, emmanuelle alt, anna dello russo, anna piaggi, gareth pugh, leigh lezark, giovanna battaglia... un sin fin de personalidades que hablaban entre ellas, posaban para la foto y se sentaban donde les era indicado.



el desfile debía haber empezado a la una, pero a la una y media la gente seguía entrando. de repente, una voz pidió a los asistentes que se sentaran para que el desfile pudiese comenzar. entonces se produjo un extraño fenómeno: los que debían ser asiduos a estos eventos debieron entender ese comunicado como una señal de que ya no vendría más gente, de manera que todo el mundo se abalanzo hacia los sitios que tenían delante y estaban desocupados. fue una maniobra rápida y de lo más coordinada. afortunadamente nuestra fila quedó vacía, lo cual facilitó mucho las fotografías y, por qué no, nuestra comodidad personal.

las luces se apagaron, sólo quedaron los focos de la pasarela y empezó la música. la primera modelo salió, se quedó quieta, y unos segundos después comenzó a andar. llevaba una/múltiples camisa/s hecha de flecos azules y blancos, dejando ver lo que sería el claro motivo del desfile: las camisas.


las modelos salían progresivamente, todas andando al ritmo de una música que te hacía bailar. camisas y más camisas azules, blancas, negras, en forma de vestido, largas cortas, y todas espectaculares.



al más puro estilo de victor & rolf, las siluetas eran estrambóticas, con hombros anchísimos y formas desestructuradas que lograban una armonía inesperada. un vestido blanco con franjas negras captó de lleno mi atención, los vestidos negros se complicaban y las camisas blancas se simplificaban; mientras, giovanna battaglia asentía con la cabeza satisfecha.






fue entonces cuando el desfile alcanzó su apogeo: vestidos blancos, verdaderas obras maestras que rozaban el límite de la alta costura desfilaron uno a uno. auténticas esculturas exhibidas por altísimas modelos que habían modificado su manera de andar para la ocasión. estas prendas eran tan anchas como la propia pasarela y fueron sin duda una demostración de lo que este dúo holandés puede hacer cuando la creatividad les sobra.


acabó el espectáculo, los dos diseñadores hicieron un breve y tímido saludo, todo el mundo aplaudió y según se encendieron las luces todos se levantaron y comenzó una verdadera estampida por alcanzar la salida.


una vez fuera, clara y yo nos dirigimos a las puertas de las tullerías por las que, inevitablemente, todo el mundo tenía que pasar y aprovechamos para hacer unas fotos. apareció leigh una vez más con un magnífico abrigo y tras sacarle la merecida foto clara y yo partimos hacia grands boulevards para comer. volvíamos a ser outsiders, pero unas outsiders privilegiadas.


gustosamente volvimos a cambiar los tacones por las bailarinas y cogimos el metro donde nos encontramos a la famosa bloguera de 'chic muse' con sus maravillosos tacones de ysl (que yo ya había fotografiado).

tras una suculenta comida y un intento fallido de ir a uniqlo volvimos a casa a dormir una siesta. yo aproveché para reflexionar acerca de esta experiencia.

si asistir a un desfile de moda por primera vez ya es un suceso increíble, ver el show de victor & rolf fue mágico. hace poco garance doré planteaba en su blog que las primeras veces que asistes a desfiles toda la ropa te parece bonita. es cierto, resulta dificil ser crítico cuando tienes la remota posibilidad de ver en directo un despliegue de imaginación y talento como éste. cuando veía por internet los vestidos de v&r siempre me quedaba alucinada, pero no tiene comparación con la impresión que produce verlo desde allí: el movimiento del vestido, los pliegues, el dramatismo... se pueden contar las horas de trabajo que se han invertido en esa única pieza para ser expuesta a flashes durante medio minuto y volver al backstage. resulta sensacional poder VER y SENTIR la moda en directo; es una experiencia totalmente diferente.

se ha planteado el hecho de que los desfiles puedan desaparecer. antes de venir aquí lo creía poco posible, pero ahora reafirmo mi opinión: la moda tiene que tener un elemento sensorial. si no podemos tocar el tejido, observar el corte o sentir el movimiento de un vestido, la moda pierde todo su valor y su magia; no sería lo mismo.

***


tras la siesta toca vestirse de nuevo: hoy es la nuit blanche en parís y saldremos a pasarlo bien; dejaré la cámara en casa e intentaré disfrutar de la noche parisina. mañana pasaré mi última mañana aquí (seguramente haciendo la maleta) y volveré a madrid a medio día.

para finalizar este diario me quedan unas conclusiones por hacer. espero que todos hayáis disfrutado esta experiencia tanto como yo; para mí ha sido un placer escribir y transmitiros mi viaje. me encantaría repetirlo pronto, pero hasta entonces seguiré escribiendo y fotografiando para vosotros aquí. ¡au revoir, paris! :)

martes, 12 de octubre de 2010

can you guess


voilá la chaqueta más increíble que vi en toda mi estancia en parís.

adivina adivinanza... ¿quién lleva alas en la espalda? :)

lunes, 11 de octubre de 2010

the paris diaries: chapter four

WHEN THE RAIN COMES.
viernes 1 de octubre.
23:26
avenue gabriel, 8éme.

tras el duro día de ayer (y por duro me refiero a recorrer parís con unos tacones de suela prácticamente inexistente) decidí tomarme una mañana de relax, lo cual implicó recrear un mini salón de belleza en la zona de chicas de la casa, y salir a comer con mis parisiens favoritos.

amaneció lloviendo en la ciudad de las luces, pero para cuando salí de casa volvía a hacer sol así que por si acaso cogí mi gabardina y mi mini paraguas. a las tres de la tarde comenzaba el desfile de dior, que como imaginareis es uno de los grandes eventos de la semana.

se organizaba en el pabellón montado en las tullerías, así que decidí ir andando desde el restaurante; una vez más mi percepción del tiempo y del espacio se vieron distorsionadas y para cuando llegué eran las 15:30.



ahora bien, este era un desfile muy distinto a los que yo había ido hasta ahora. si balmain atrae a mucha gente, dior atrae el doble. a eso le tenemos que sumar el factor espacio. los desfiles anteriores se habían celebrado en hoteles, por lo que, nos gustase o no, el número de espectadores estaba más o menos reducido al tamaño de la calzada.

las tullerías son otro asunto. el pabellón está montado a uno de los lados de la fuente que preside la entrada a los jardines, un lugar más que turístico y accesible. por lo tanto la congregación de personas era tres veces mayor que en cualquier otro escenario posible. y repito: se trata de dior, TODO el mundo estará en allí.

por lo tanto cuando llegué había gente rodeando la puerta, gente rodeando a la gente que rodeaba la puerta y más gente aún. un poco agobiante para ser sinceros. y fue entonces cuando entendí uno de los principios más básicos de la fashion week: ponte tacones.


es tan simple como esto: si mides 1 metro 80, bien por tí, si no súbete a unos buenos tacones que te permitan ver por encima de las 20 cabezas delante tuyo (cabezas que por supuesto están alzadas por tacones... es un círculo vicioso).

pese a ello logré hacerme con un sitio en la puerta y logré ver a los últimos rezagados entrar, como a kate lanphear. poco después el desfile empezaba al ritmo de magnificent de u2. mientras, empezaba a chispear.

cuando el desfile hubo acabado empezaron a salir las primeras personas, y se formó un pasillito de fotógrafos y bloggers por el que iban pasando los asistentes al desfile. yo abandoné mi posición de la puerta y me coloqué en el pasillo, pero una vez más había demasiada gente y se hacía imposible sacar fotos. por supuesto el paraguas era incompatible con la situación así que todos nos resignamos a mojarnos.



el pasillito se fue dispersando y tuve la oportunidad de ver a algunas de las modelos que salían del desfile como coco rocha, maquilladas y peinadas al más puro estilo galliano. pero empezó a llover más y más así que me las apañé para ponerme la gabardina, tapar la cámara, abrir el paraguas y salir rumbo a casa. de todas maneras no quedaba mucha más gente por salir...




una vez en casa tenía que ducharme y cambiarme para mi nuevo reto de la fashion week: la fiesta en colette. para aquellos que no sepan qué es colette, yo lo definiría como una tienda de parís que reúne los diseños de las marcas más chic del momento así como libros, cámaras y accesorios geniales y muy originales. ¿un cliente más que habitual? karl lagerfeld. todo queda dicho.

el caso es que hermés ha diseñado varios modelos de su mítico pañuelo carré para colette y esta noche se celebraba el lanzamiento. tuve la enorme suerte de ser invitada (¡mil gracias, bea!) por mi familia parisina, así que iríamos mis mellizas de acogida, una amiga suya y yo.

el primer dilema: el 'dress code'. supungo que si eres dree hemingway y vas a estas fiestas cada tres días no supone un problema, pero para nosotras era todo un misterio qué ponernos. ¿es mejor ir elegante ó casual? ¿tacones o zapato plano? ¿pareceremos demasiado pequeñas? yo decidí que ante la duda lo más apropiado sería optar por la sencillez (también apodado como minimalismo, que suena mucho mejor): una camisa, un jersey cámel, pantalones negros y unos buenos tacones sumado a una gabardina, un carré (bien sûr) y una coleta alta.

como llovía a cántaros tuvimos el privilegio de que nos llevaran en coche y tras reunirnos con el cuarto miembro del equipo entramos en colette, cogimos champagne y miramos a nuestro alrededor. todas pensábamos que iba a ser algo incómodo; al fín y al cabo, teníamos entre 17 y 19 años y no sabíamos muy bien que hacer.

sin embargo según la gente iba llegando, la fiesta se animó más. en ningún momento nos sentimos incómodas, al contrario, había gente de todo tipo, edad y condición, y entre ellos buen ambiente y ganas de diversión. incluso coincidí con una señora que afirmaba tener mi mismo carré; las dos concluímos que era un modelo precioso.


como atracciones de la fiesta: el clásico fotógrafo, cócteles, un "photocall" donde unas chicas te colocaban un carré y te sacaban una foto polaroid de recuerdo, un pac que incluía una revistita con fotos de street style con carrés, pegatinas y una chapa preciosa... ¡incluso un dibujante que hacía caricaturas! también había una divertida plataforma a la que te subías, se encendían luces y sonaba un gran ¡WIN! al más puro estilo feriante.




evidentemente nosotras nos apuntamos a todo lo posible y aproveché para sacar unas cuantas fotos de lo que era una foto al más puro estilo de las últimas páginas de vogue (¿sabéis de cuáles os hablo?). en cuanto a la ropa, cada uno iba de una manera; desde vestidos de cóctel hasta vaqueros y camiseta. la más espectacular fue esta mujer cuyo tocado ya había acaparado todos los flashes en dior. prestad especial atención a su collar, una auténtica locura.


así transcurrió la fiesta de dos horas y media, divertida y de lo más original, fue una experiencia genial. acabada la velada nos dirigimos en metro a casa donde nos esperaba una gran ensalada de arroz y mi hermanastra que acababa de llegar a parís.

mañana es el gran día: el desfile de victor & rolf, y aún no sé que ponerme. se acerca el gran día... ¡hasta entonces! :)

sábado, 9 de octubre de 2010

the paris diaries: chapter 3.1

jueves 30 de septiembre.
22:47
avenue gabriel, 8 éme.

una vez en casa y con la sensibilidad en los pies recuperada retomo el diario donde lo dejé.

***


tras mi visita a uniqlo me dispuse a comer en la primera braserie que vi, de camino a la cual me encontré a vlada roslyakova que debía estar de camino al desfile. una vez sentada en el restaurante, y mientras ojeaba la carta, sentaron en frente mío a una modelo francesa (de cuyo nombre no quiero acordarme) que disfrutó de una comida con la que debía ser su madre. me hubiese gustado pedirle una foto, pero no me pareció del todo bien interrumpir.

una vez acabada la comida, salí del restaurante rumbo al desfile.

15:00. desfile de balmain en el grand hotel de parís, rue scribe.

ahora bien. este es el momento en el que me toca explicar el complejo procedimiento que se da a las puertas de un desfile de moda. como al de zac posen había llegado tarde no pude apreciarlo, pero esta vez fui con el tiempo suficiente como para apreciar este fenómeno. podríamos decir que asistir a la entrada y salida de un desfile tiene tres fases:

*FASE 1. LOS BLOGGERS.
cuando llegué a la puerta de grand hotel ya había unas cuantas personas rodeando la entrada, todos con una cámara en mano y ojeando a los demás. progresivamente, unos se acercaban a otros y se pedían fotos mutuamente (ya que la mayoría de las personas que estaban allí tenían un estilo destacable). poco a poco se me fueron acercando a mi también para pedirme fotos, lo me animó a pedirlas yo también.



cada vez iban llegando más chicos y chicas, algunos de los cuales captaron la atención de todo el mundo como dos bloggers mejicanas que iban exáctamente igual vestidas, ambas de american apparel, y repartían bolsitas con regalos de la tienda (ya os hablaré sobre lo de la promoción en los desfiles). también aparecieron fotógrafos de las revistas como vogue y elle que pedían fotos a los presentes así como una lista de todo lo que llevabas puesto.


mientras los bloggers nos alagabamos mutuamente diciendo "oye, me encanta como vas vestido, ¿puedo sacarte una foto para mi blog?", iban llegando los verdaderos protagonistas del desfile: las editoras, socialites y compañía. entonces todos dejabamos el street style y pasábamos a hacer de papparazis.

según fue llegando más y más gente al desfile (tengamos en cuenta que es balmain, todo el mundo relevante estaba allí) los bloggers perdimos interés los unos en los otros y empezamos a coger posiciones a los pies de las escaleras del hotel por donde subía la gente.


por lo general todo el mundo iba con prisa ya que, para variar, llegaban tarde y el desfile tendría que haber empezado hacía ya media hora. vimos pasar a grace coddington, a suzy menkes, carine roitfield, emmanuelle alt y a la que para mi es la diosa de la moda: anna dello russo.

una vez que hubo entrado todo el mundo, todo se tranquilizó y llegó la espera a que acabase el desfile.



*FASE 2. MODELOS Y EDITORAS
una vez más, supimos que el desfile había terminado cuando empezaron a salir del hotel una masa de personas con altos tacones y hablando por teléfono que se dirigían con prisa a su coche negro.

muy inoportunamente un coche aparcó justo en frente de las escaleras, de tal manera que nos quedamos a una distancia un poco incómoda. así que en un acto de rapidez y destreza decidí cambiar el objetivo de mi cámara por uno que me permitiese acercarme más.

salieron del desfile suzy menkes y hamish bowles y seguidos por las primeras modelos. fue entonces cuando apareció la gran anna dello russo con un maravilloso vestido de balmain y sandalias de pierre hardy; mientras atendía a la mtv y al resto de la prensa yo aproveché para hacerle un book fotográfico, aunque no todo lo preciso que me hubiese gustado.





también salieron anya rubik, constance jablonski, daria werbowy, isabella rossellini... el casting de balmain nunca decepciona. tras ellas, el equipo de vogue parís con carine y su hija a la cabeza.





progresivamente fue saliendo todo el mundo, hasta que una vez más la gente fue recogiendo sus cosas y la masa de personas que se había acumulado en las escaleras se fue disolviendo.

yo personalmente decidí que ya no había más que ver y salí del soportal del hotel con la intención de ir andando hasta casa para aprovechar el precioso día que hacía.
fue mientras rondaba la salida del hotel y hablaba por teléfono cuando me dí cuenta que esto no sólo no había acabado sino que lo mejor estaba por llegar.



*FASE 3. LOS GRANDES FOTÓGRAFOS Y ANNA.
estaba hablando por teléfono cuando se me ocurrió mirar a mi derecha. quedaba muy poca gente en la calle y la primera persona que ví fue a garance doré, la bloguera, ilustradora y genial fotógrafa francesa. ¿a su lado? anna dello russo, con la que mantenía una conversación.



maravillada por este encuentro me puse a sacar fotos, y cuando me quise dar cuenta tenía a tommy ton (del genial blog jak and jil) a mi lado. fue entonces cuando scott schuman, de the sartorialist, se acercó a garance y entró en la conversación. mis tres blogueros y mi ídolo de la moda juntos; ¡genial!.


antes de irse, anna vió que había unas seis personas con una cámara en la mano muy atentas a sus movimientos. sonriendo y con su acento italiano dijo "bueno, ¿ahora que toca, foto? esperad, que me preparo..." se puso sus gafas de sol y posó con una sonrisa para nosotros. magnífica anna.


una vez que todos cumplimos nos dijo "¡grazie, ciao!" y se marchó con tommy. mientras, garance doré se cambiaba sus botines de tacón por unas bailarinas (lo que yo he denominado 'la técnica garance': una vez que el desfile pasó, zapato plano s'il vous plait) y junto con scott se fueron en busca de sujetos a los que fotografiar para sus respectivos.

yo, con una sonrisa de oreja a oreja, me dí por satisfecha. tras haber visto y fotografiado a todos mis ídolos de la moda estaba preparada para volver a casa, quitarme los tacones y escribir acerca de esta genial experiencia.

en cuanto a mañana, desfila dior en las tulleries, y si el tiempo se apiada de mí habrá sol. ¡grazie, ciao! :)